Hay que tener muy claras dos cosas que son: las limitaciones físicas y mentales de papá y mamá. En apariencia uno quisiera creer que son los mismos de ayer y por tanto pretende que ellos reacciones de igual manera pero no, eso es llevarse a engaño.
Mamá y yo nos fuimos a comprar cortinas ya que ambas necesitábamos para nuestros respectivos dormitorios. Pensar en ir caminando fue una tentación para mamá pero ambas razonamos que lo mejor era ir en autobús y que luego veríamos si volver andando.
Llegamos bien, pero su fatiga física era muy evidente. el mínimo esfuerzo la hacía fatigarse...y eso que era un día bueno. Lo más fastidioso de la tarde es que tomo la "cantinela" de: "cuando quisimos declararla incompetente" y entre esas risas suyas me habló y me habló del tema con esa medio crítica velada de que era una idea mal pensada...¡ay, dios! Menos mal que cuando llego al límite de mi aguante le pongo cara de fastidio y dejo de prestarle atención durante un rato hasta que se calla.
Por lo demás fue un paseo tranquilo, compramos las cortinas un par de esos zapatos de 3 euros..jeje...y volvimos en autobús porque se cubrió el cupo de desgaste energético.
Papá quedó super contento con nuestra marcha, podría irse a jugar a las cartas él que ya se veía acompañando a mamá a por cortinas.
Hoy ambos estaban bien, en un principio, porque papá se metió en el lío de Internet y del teléfono y por más que le quería explicar las cosas hacia oídos sordos a mis consejos...hasta que me llamó, más tarde a casa, vencido por la realidad de las cosas...me dio pena el pobrecito, hay cosas que se escapan de su comprensión.
Veremos que tal llevan la tarde.

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