Bueno, tengo que reconocer que estamos pasando un mes bastante tranquilo, sin grandes sobresaltos y con un ritmo muy sereno.
Papá está medio contento, las cosas van marchando sin grandes cambios que son los que le perturban. de salud está bien, su tema de la sordera puede mejorar, no tiene mucho trabajo, va a su juego de cartas, a sus paseos solitarios y, de vez en cuando, acompaña a mamá pero suele ser a recados.
Mamá está cansadita, no se recupera del todo pero es casi normal. De cara se la ve muy bien, no creo que le salga especialmente mal sus análisis. No hay mayores sobresaltos que esos días maluchos en los que no se puede mover demasiado. Me produce tristeza que sea así pero poco a poco lo voy asumiendo como algo normal en nuestras vidas.
De la visita de la nena, pocos comentarios: ¡qué bien que la hemos encontrado! Se la veía contenta y nos alegramos de que haya venido. Eso, en ellos, es muy bueno, muy bueno.
Esta semana les estoy viendo menos, un poquito por la mañana y otro poquito por la tarde, estoy depurando.

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