Este blog pretende ser una ventanita abierta a la vida diaria con mis padres que rondan los ochenta, papá los ha superado (82) y mamá se acerca (78). Los llamaré María y José, no son sus verdaderos nombres pero ellos se llamaban así en sus momentos de confianza y buen humor.

miércoles, 27 de abril de 2011

MIERCOLES...DE PACIENCIA

Es asombroso el cuidado que hay que tener con esta pareja. si les dices cualquier cosa, sea lo que sea, hay que procurar que lo entiendan perfectamente los dos porque, no sé porqué, siempre que hay algún acontecimiento, alguna cosa que hacer...terminan acusándose de algo mutuamente, si no es uno es el otro el que acusa y si no es uno es el otro que salta ofendido...pero se a lo que sea.
un ejemplo: "Mamá, dice Isabel que va a subir a hablar un ratito contigo", digo yo; "La culpa la tiene tu padre", salta enrabietada, "tiene la mala costumbre de decir a la gente que quiero hablar con ellos",; "Yo, ¿de qué tengo la culpa?" dice papá. Mamá con su voz más árida le cuenta y el, inmediatamente, se pone a la defensiva..."¡Basta!- les digo yo-, mamá no es por papá, ella quiere subir porque quiere verte"...se quedan los dos refunfuñando y no convencidos de mi respuesta.
¡ay, qué cruz, qué pareja!
Lo peor es que no se les puede decir o hablar de nada fuera de lo ordinario porque aunque en un principio parezca que entienden lo que se les dice o que razonan las cosas, no es así. Tras un rato les queda el "coletazo" y despues de rumiarlo entre ellos tienen que volver al tema con una llamadita para dar su opinión o con una visita...¡ay, que cruz!
Je, je..la verdad es que les voy cogiendo el pulso y voy aprendiendo a "retirarme" a tiempo.
Por la tarde, nos tocó Mercadona. Allá fuimos los tres de excursión.
Mamá, sin poderlo evitar porque ya lo tiene instaurado en su ser, es toda ella una queja de la falta de delicadeza y comprensión de papá ante su enfermedad. Y, papá, por su parte es todo un cúmulo de incomprensión de...mamá.
Volvimos de la excursión sin más problemas.
Luego le toco un poquito de chapucitas de padre y me puso el visor de la puerta para ver quien viene...¡más lindo!
En fin, ha sido un día normal sin demasiados problemas.

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